Con el adaptador adecuado puede conectarse directamente a un enchufe doméstico, pero el tiempo de recarga es entre ocho y diez veces mayor que con un cargador inteligente. Es mejor instalar un circuito exclusivo desde el contador de la vivienda al punto de recarga.
Tener un coche eléctrico permite tener acceso a tarifas de bajo consumo, como las tarifas nocturnas, que permiten cargar el coche por la noche a un precio muy bajo.
Conexión en garaje comunitario
En este caso el punto de recarga puede alimentarse de los contadores de las viviendas o del suministro de las zonas comunes del edificio, lo que requiere la instalación de un contador secundario y una plataforma de gestión para saber el gasto de cada usuario.
Es importante destacar que la Ley de Propiedad Horizontal permite la instalación de un punto de carga sin una votación de la comunidad, simplemente hay que comunicarlo al administrador o presidente y ubicar el dispositivo en la plaza individual.
Mapa de puntos de recarga
Con la aplicación y el mapa de Electromaps podrás encontrar la estación de carga que más se adapte para tu vehículo.
En todo el ciclo de vida de un automóvil, desde la extracción de los materiales usados en su construcción hasta su reciclaje final, un vehículo eléctrico emite de un 30 a un 70% menos de CO2.
No es algo muy común ya que, como en los de combustión, los vehículos electrificados siempre avisan cuando hay escasez de energía. Gracias a la revolución tecnológica de la nueva movilidad, las autonomías son cada vez mayores, la red de cargadores más amplia y los tiempos de carga menores.
Gracias al avance de la tecnología, la mayoría de los modelos eléctricos permiten realizar viajes con distancias medias de entre 250 y 400 km, mientras que los híbridos enchufables ofrecen una autonomía similar a un vehículo de combustión. Además, los puntos de carga rápida permiten recargar del 20 al 80% de capacidad de la batería en tiempos inferiores a los 30 minutos.
Aunque depende de cada modelo, el mantenimiento de estos vehículos es mucho más sencillo, ya que no requieren cambios de bujías, aceite o líquido refrigerante. Las pastillas de freno tienen una vida de unos 100.000 km, ya que se usa menos que en los vehículos de combustión.
La batería puede recargarse en una toma doméstica o en la red de puntos de recarga, que se amplía constantemente, y la mayoría de los vehículos eléctricos en Europa cuentan con un conector de tipo 2. En un punto de recarga de 100 kW, se puede alcanzar el 80% de la carga de la batería en solo 30 minutos.